Morir Por Mi Camiseta 

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Sábado de gloria el 15 de abril de 2017. Belgrano y Talleres volvían a jugar en el Estadio Kempes después de casi una eternidad .

El goce sólo sería para los hinchas celestes, únicos privilegiados para ver el clásico cordobés – determinado así para evitar incidentes o hechos de violencia entre hinchadas.

Ese día no estuve en la ciudad. Sin televisor sin radio ,desde algún lugar de las sierras cordobesas , vía whatsapp, pude seguir el partido gracias a la bondad de mis amigos.

Alguien escribió Goooollllll de tallieres.

¡ Bien ahí!

Lleno de alegria cerré el puño izquierdo por un instante, pero como estaba sólo no hubo abrazos.

Luego, sin querer, me dormí…Al despertar supe que hubo un único resultado-empate.

Mi hija me llamó para saber cómo estaba y preguntar a qué hora regresaba. Me comentó que R, su esposo, y su hijo RF – hinchas desmesurados del celeste de Alberdi , el Belgrano de Córdoba- no habían ido a la cancha y tuvieron que contentarse con verlo en la tv que, dicho sea de paso, se salvó de no estrellarse contra la calle después del gol de Talleres.

Me reí. Porque simpatizo con Talleres.

“Ah-dijo mi hija- Hubo problemas. Y hay un herido grave”.

Regresé esa misma noche. Ya en mi casa me dediqué a averiguar qué había ocurrido. Un programa del principal canal deportivo de Bs As aseguraba tener imágenes exclusivas del momento en que el joven simpatizante de Belgrano era arrojado de la tribuna Willington a la boca de acceso .

Hasta ese momento no se sabía que la suerte de Emanuel Balbo estaba hechada. En el aire había cierta incomodidad . Todos presentiamos lo peor. Los médicos, más tarde , dieron el fatídico parte “Muerte cerebral”.

Cuando dieron el 1% de posibilidades de vida , tan sólo su padre mantuvo la esperanza. Habló con todos los medios de comunicación que se mostraban dispuestos a escucharlo.

(Emanuel Balbo es arrojado de la tribuna)

Su voz denotaba una extraordinaria melancolía, esa melancolía que sólo tienen quienes han atravesado una larga tragedia y que vuelven a transitar idéntico camino otra vez .

Despues ,cuando un notero le preguntó si iría a la marcha que estaban organizando los hinchas para pedir justicia por Emanuel,con el mismo tono de voz respondio “no”. Cuando el periodista insistio con la pregunta reitero el monosilabo “no”

En algún momento me pregunté el porqué de esa respuesta. Pensé en ese hombre en ese padre que seguía de pie después de haber vivido dos veces la tragedia de sepultar un hijo.

(Emanuel después de la caída)

Todo es absurdo. Los medios expresaron que habían identificado a los culpables y señalaron a un tal “Sapito” Gómez quien más tarde se entregaría exhibiendo una tranquilidad psicópata. Cuando se le preguntó si estaba arrepentido , dijo cínicamente ” ¿Arrepentido? ¿De qué? “

(“Sapito” Gómez)

Me pregunté cual es la expresión del mal. Cuál es el rostro del amor en una sociedad que cada día parece sumergirse más en la oscuridad siniestra. Buscando una luz entre tanto dolor pensé y recordé haber escrito muchas veces sobre el deporte que un día amé y jugué y que hoy miro casi desde el olvido

No me arrepiento de haber soñado con una pelota número 5. Hoy si lamento que hayamos llegado al lugar donde estamos. A esa desproporción que nos ha ganado.

Hemos legitimado la lógica del aguante y del reviente .

Hay programas dedicados a la fanfarroneria vil del aguante ,a la estupidez y todos , todos aplaudimos gozosos…Un ejemplo pueril ,grosero,es el aplauso generoso al “gordo ventilador ” fans número 2 de San Lorenzo…Todo sea por el puto aguante de la camiseta . Se afirma y sostiene que el fútbol es pasión…¿Pero qué estamos diciendo con eso? ¿ Qué significa? ¿ Qué pretendemos decir con pasión?

(El gordo ventilador )

¿Un sentimiento algo irracional que lo justifica todo? ¡Apretar a un jugador por errar un penal o matar a un hincha tan sólo porque es de otro club de otro trapo?

¡Esa es la pasión del hincha!…

Después gritamos ¡La pelota no se mancha!

No me vengan con esa supina estupidez porque no sólo mancha sino que tiene olor a mierda a cocaína a dinero a mafia a cada vez más negocios en cada fajo…

Hace tiempo que perdió su pureza el futbol; y si algo de blancura queda, esta en los potreros de algún pueblo o barrio.

– Federico Abel Figueroa

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